Plaza Sarriegui: El Hogar del Zibbibo


Plaza Sarriegui: El Hogar del Zibbibo

La plaza Sarriegui, la que nos acoge, nuestro hogar. Sin ella, sin su historia, no seriamos lo que somos hoy, así que queremos que la conozcáis y os maravilléis con ella tanto como nosotros

No se puede hablar de la historia de Donostia sin mencionar el incendio que asoló la ciudad, ya que fue en los planos de su reconstrucción donde apareció por primera vez nuestra querida plaza Sarriegui.

Curiosamente, la plaza nació de la visión de un empresario hostelero, que deseaba construir allí una posada. El empresario Lopetedi compró al ayuntamiento el terreno y creó una plaza pública. De esta manera, los coches y carretas podrían moverse y aparcar con facilidad y además su posada tendría una mayor visibilidad. ¿Se os ocurre un emplazamiento mejor para el Zibbibo que el creado por este visionario emprendedor de la época?

La plaza fue conocida como: plaza de la Higuera, de Lopetedi, de Atocha, Plazuela de las Escuelas… Este último era el nombre “oficial” ya que allí mismo, en la parte de la plaza donde está el Zibbibo, se construyeron la escuela y la alhóndiga

Alhondiga en Plaza Sarriegui
El edificio fue derribado en 1950

En 1933 se decidió dedicar la plaza al maestro Sarriegui (de él y su historia hablaremos en otro momento)

Puede que muchos no hayáis conocido el edificio de la alhóndiga, pero seguro que nadie puede decir que no conoce el busto de Sarriegui y el Monumento al Tamborrero. En sus pocos años de vida (se construyeron en el  64 y 70 respectivamente) estos monumentos han recorrido toda la plaza, ya que cuando se colocaron estaban ubicados junto a la calle Narrika y actualmente los encuentras al otro lado de la plaza, junto a la Brecha

Busto de Sarriegui y Monumento al Tamborrero, emplazamiento antiguoSan_Sebastián_(Guipúzcoa)-Monumento_a_Raimundo_Sarriegi-1

El Zibbibo, al igual que la plaza que nos acoge, ha sufrido grandes cambios en sus “pocos” años de existencia pasando de ser un local de referencia en la noche donostiarra, a un lugar que ofrece una oferta adaptada a cada momento del día, desde pintxos a cocktails

¿Y el futuro? Tendréis que esperar para verlo, pero como la historia nos ha enseñado, los cambios son siempre para mejor y no se hacen esperar demasiado 😉

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